Metodologías activas en sistemas de aprendizajes

Metodologías activas en sistemas de aprendizajes

Las metodologías activas son una enseñanza basada en la cooperación y el constructivismo, colocando como principal pilar al estudiante. Con la metodología activa, se busca que el alumno pueda interactuar con el docente y con otros alumnos.

De esta forma, se le da la oportunidad de expresar opiniones y resolver problemas mediante un modelo de conceptualización que, principalmente, desarrolla problemas cotidianos con los que el alumno podría lidiar fuera del aula.

Metodologías activas para el aula

El objetivo es que el estudiante pueda usar el proceso de pensamiento para poder conceptualizar, analizar y resolver problemas que encontraría en su vida cotidiana.

La participación de los estudiantes en clase les ayuda a desarrollar un sentido de comunidad, lo que promueve niveles más altos de motivación y participación. Los maestros también tienen la oportunidad de interactuar con los estudiantes fuera de su salón de clases.

El profesor puede organizar eventos como conferencias donde pueden compartir experiencias y brindar apoyo a los estudiantes, adicionalmente puede comunicarse con un consejero escolar para analizar los diversos apoyos disponibles para los estudiantes que puedan necesitar apoyo adicional.

Anteriormente, se podía definir la enseñanza como un método activo-pasivo donde el estudiante solamente intervenía si era necesario y generalmente se catalogaba como un receptor. Sin embargo, con la llegada de las metodologías activas, el docente pasa a ser un guía y el estudiante el foco de desarrollo y el encargado de su propia evaluación.

Características de la metodología activa

Algunas de las características de las metodologías activas son:

  1. Los alumnos son el foco de atención.
  2. Perduran en el tiempo.
  3. El trabajo en equipo refuerza las dinámicas.
  4. Son versátiles.
  5. Son constructivas.

¿Cómo aplicar la metodología activa en la enseñanza?

La metodología activa es una estrategia de enseñanza que se centra en la participación e interacción de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje. Es una pedagogía en la que los estudiantes asumen la responsabilidad de su propio ritmo de aprendizaje, lo que les permite dedicarse a los temas que les interesan y tener una mayor influencia en la forma en que aprenden.

La metodología activa no se trata solo de enseñar a los estudiantes a ser más autodirigidos, ya que analiza la colaboración, la comunicación y la construcción de comunidades como parte de su marco. Por lo tanto, incluye hacer preguntas, usar métodos de enseñanza experimentales basados en la indagación, ayudas visuales y medios digitales.

Cabe recordar que el proceso de aprendizaje no es lineal; en cambio, es una espiral que se adentra más en el tema. En el camino hacia el conocimiento, la única forma de aprender y comprender verdaderamente algo es haciéndolo activamente en situaciones de la vida real con la retroalimentación de los demás.

Ahora, las metodologías activas pueden variar según el docente que las utilice y dependen también del alumnado. No obstante, se puede resaltar que son un método cooperativo donde profesor y alumno se comunican y desenvuelven un tema.

La aplicación de la metodología activa en la enseñanza implica que el docente debe ceder y entender que no todo se hace a su modo o que, en un determinado caso, no va a tener la razón.

Aplicación práctica en clase

Basándonos en que este método promueve plantear y guiar una clase, enfocando como móvil algún interés en particular del alumnado. Se debe buscar empoderar a los chicos y fomentar la libertad de expresión y resolución de problemas. De este modo, podemos decir que el docente puede aplicar la metodología activa de esta manera.

  1. Desarrollando un tema, favoreciendo el debate.
  2. Plantear un problema recurrente y pedir al alumnado que lo resuelva a su manera.
  3. Empleando medios cotidianos con los que sea fácil asociar términos y vivencias.
  4. Permitiendo la libre expresión del alumno.

Con esta dinámica, el docente se convierte en un creador de contenido que está presente para guiar al alumnado a la resolución del problema, dejando parcialmente en sus manos su propio aprendizaje.

Eso no quiere decir que el maestro sea un espectador. Simplemente, hay dos roles diferentes y un rol es mucho más activo que el otro. Puede ser difícil equilibrar ambos roles, pero debemos recordar que tenemos un lugar en el equipo y nuestras ideas pueden ser justo lo que necesita un estudiante con dificultades.

¿Qué es una metodología activa y participativa?

Los métodos participativos usan las voces, las experiencias y el conocimiento de las partes interesadas para crear una comprensión más sólida del problema o tema. Una metodología participativa activa es aquella en la que el equipo de investigación se inserta en la comunidad que está estudiando. Esta debe participar en la vida cotidiana junto a las personas que han sido marginadas y excluidas académicamente. 

Esta metodología fomenta el diálogo y la actividad en equipo, planteando una situación donde los alumnos deben desenvolverse y dar una conclusión. Lo que se quiere con la metodología es que los alumnos tomen acción ante una situación y puedan utilizar la lógica y el trabajo en equipo, adquiriendo habilidades para resolver problemas.

Metodologías activas centradas en el estudiante

En las metodologías activas, es importante que el estudiante pueda desenvolverse y trabajar en equipo. A su vez, el docente tiene como tarea el proporcionar las herramientas para que esto se lleve a cabo.

En este orden de ideas, una de las metodologías activas que suelen utilizarse en clase son las investigaciones y análisis de temas.

Primeramente, se propone el tema y se asignan grupos, luego de elaborar la investigación, se suele pasar a un debate entre varios grupos o con el docente. De esta manera, los estudiantes tienen el rol de defender su análisis y las teorías desarrolladas en clase.

Otra manera de emplear las metodologías activas es a través de actividades lúdicas. No obstante, existen varios tipos de metodología activa que se pueden aplicar en el aula. El objetivo principal es involucrar a los estudiantes en el aprendizaje significativo.

Un ejemplo es el aprendizaje instrumental (también llamado aprendizaje intencional). Este requiere que los estudiantes participen en actividades que tengan un impacto directo en el estudiante, o en otras personas o cosas.

Un ejemplo práctico de aprendizaje instrumental sería un estudiante al que se le plantea un problema y se le dice que cree su propia solución. Otro ejemplo práctico sería un club ambientalista en la escuela donde a los miembros se les asigna un problema y deben encontrar recursos dentro de su propia escuela.

Por Patricio Salas Arrue

Periodista especializado en temas educativos y de actualidad, Tengo más de 10 años trabajando como redactor para importantes medios digitales de Chile y Perú. Me apasiona escribir y explicar en palabras sencillas los temas más complejos.

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