Carreras emergentes en Chile: qué están estudiando los jóvenes fuera de las opciones tradicionales

Carreras emergentes en Chile

Medicina, Psicología, Derecho, Ingeniería Comercial. Esas cuatro carreras concentran una parte desproporcionada de las postulaciones y de la conversación pública sobre educación superior en Chile. Son importantes, tienen demanda real y seguirán siendo relevantes. Pero no son la única historia. Hay un movimiento menos visible pero igual de significativo ocurriendo en los márgenes del sistema: carreras nuevas que no existían hace cinco años, disciplinas híbridas que mezclan campos que antes no se tocaban, y perfiles profesionales que el mercado laboral está buscando con urgencia mientras el sistema educativo termina de ponerse al día.

Para la admisión 2026, las universidades chilenas ofrecieron 2.151 programas con 198.441 vacantes, un crecimiento del 8,5% en cupos respecto al año anterior. Una parte de ese crecimiento no son más de lo mismo: son carreras que no existían en el sistema hace pocos años.

Lo que está cambiando en la oferta académica

El subsecretario de Educación Superior lo describió con una idea que captura el momento: el reordenamiento de la oferta no responde únicamente a una reorganización disciplinar sino a transformaciones profundas del sistema productivo y del mercado laboral. Eso se traduce en movimientos concretos dentro de la oferta 2026.

Las humanidades puras muestran un repliegue. De los 42 programas de humanidades que ofrecían vacantes en 2025, para 2026 solo quedan 32, con retiros en disciplinas como Filosofía e Historia. No es que esas disciplinas desaparezcan, pero el sistema está señalando que la demanda por esos formatos específicos está bajando.

Al mismo tiempo, surgen carreras híbridas que combinan campos que antes vivían separados: intersecciones entre datos y salud, entre gestión y tecnología, entre derecho y medio ambiente. Ese movimiento es más interesante que la simple expansión de lo tecnológico porque sugiere que el mercado no solo necesita más especialistas sino perfiles que puedan operar en la frontera entre disciplinas.

Las áreas que están creciendo fuera del radar tecnológico

Los posts anteriores de esta serie ya desarrollaron en detalle el crecimiento de Inteligencia Artificial, Ciberseguridad y Ciencia de Datos. Lo que vale la pena mirar ahora son las áreas emergentes que no son tecnología pura pero que están ganando terreno de manera significativa.

Ingeniería Civil en Biomedicina

La Universidad del Desarrollo introdujo esta carrera como una de sus apuestas más ambiciosas de los últimos años. Combina ingeniería con ciencias biomédicas para formar profesionales que puedan diseñar dispositivos médicos, desarrollar tecnología hospitalaria y trabajar en la intersección entre ingeniería y salud. Es exactamente el tipo de perfil híbrido que el sistema de salud chileno —tanto público como privado— necesita pero que las carreras convencionales de ingeniería o de medicina no forman de manera directa.

Energías renovables y economía verde

Chile tiene una posición estratégica en la transición energética global. Es el mayor productor de litio del mundo junto a Australia, tiene un potencial solar en el norte que pocos países pueden igualar y una industria eólica creciente. Eso ha creado una demanda de profesionales en energías renovables que hasta hace poco no tenía una carrera específica en el sistema chileno.

Carreras como Ingeniería en Energías Renovables, Técnico en Energías Renovables y programas de Gestión Ambiental con foco en transición energética están creciendo en matrícula. Randstad Chile identificó las energías renovables, la minería de litio y la economía circular como algunas de las áreas con mayor proyección para la próxima década, con demanda de perfiles que el sistema educativo todavía no produce en cantidad suficiente.

Diseño UX/UI y experiencia digital

El diseño de experiencia de usuario ha pasado de ser una especialización dentro del diseño gráfico convencional a convertirse en una carrera con identidad propia y demanda laboral documentada. Las empresas tecnológicas, el comercio electrónico y los servicios financieros digitales necesitan profesionales que entiendan cómo las personas interactúan con interfaces digitales, y ese perfil no emerge de forma natural ni del diseño tradicional ni de la ingeniería informática.

Varias instituciones han incorporado programas específicos de Diseño UX/UI en los últimos años. No son masivos todavía, pero la demanda del mercado los está haciendo crecer más rápido que muchas carreras convencionales con décadas de historia.

Gastronomía y turismo con enfoque de sostenibilidad

La gastronomía siempre ha tenido presencia en el sistema de educación superior chileno, pero el perfil de lo que se estudia ha cambiado. El auge de la gastronomía chilena en el reconocimiento internacional, el interés por los productos locales y la incorporación de criterios de sostenibilidad han transformado lo que se aprende en estas carreras.

El turismo de naturaleza, el ecoturismo y el turismo de experiencias han creado una demanda de profesionales que puedan gestionar destinos con criterios de sustentabilidad, algo que el turismo convencional no formaba. Chile, con su geografía extraordinaria y su potencial turístico subutilizado en muchas regiones, tiene una oportunidad específica en este campo.

Gestión deportiva y ciencias del deporte

La profesionalización del deporte chileno ha generado una demanda de administradores, gestores y especialistas en rendimiento deportivo que hace diez años no tenía escala suficiente para justificar carreras específicas. Hoy sí la tiene. Carreras de Gestión Deportiva, Preparación Física avanzada y Ciencias del Rendimiento están creciendo en instituciones que antes no las ofrecían.

El fenómeno de las carreras híbridas: dos campos, un título

Una de las tendencias más interesantes de los últimos años en el sistema chileno es la aparición de programas que combinan dos disciplinas en un solo título, generando perfiles que el mercado laboral valora precisamente por su capacidad de operar en la frontera entre campos.

Derecho e Historia en la Universidad de los Andes es un ejemplo de esa lógica: un programa de seis años que forma profesionales con capacidad de ejercer como abogados y como académicos o investigadores en historia, con acceso a postgrados en ambas disciplinas.

Ingeniería Civil en Computación con mención en áreas específicas —biotecnología computacional, finanzas cuantitativas, salud digital— es otro formato que está creciendo: no es una nueva carrera sino una ingeniería informática con un segundo lenguaje profesional integrado desde la malla.

La lógica detrás de estos programas es que el mercado laboral ya no busca solo especialistas en un campo sino profesionales que puedan hablar con autoridad en dos idiomas disciplinares simultáneamente.

Por qué los jóvenes están eligiendo estas opciones

Randstad Chile plantea que el modelo de estudiar una carrera para toda la vida ha caducado. Esa afirmación tiene un correlato en las decisiones de los postulantes más informados: eligen carreras no solo por lo que el campo representa hoy sino por su capacidad de adaptarse a un mercado laboral que va a seguir cambiando.

Las carreras emergentes tienen algo que las tradicionales no siempre ofrecen: fueron diseñadas desde el principio para el mundo tal como es hoy, no adaptadas desde una estructura creada hace décadas. Eso se nota en las mallas curriculares, en los vínculos con la industria, en los proyectos prácticos desde primer año y en la velocidad con que actualizan contenidos cuando el campo evoluciona.

El riesgo es real. Una carrera muy nueva tiene poco historial de egresados, poca información sobre empleabilidad real y mayor incertidumbre sobre cómo va a ser recibida por el mercado laboral en cinco años. Esa incertidumbre no desaparece solo porque la carrera suene bien o porque el campo esté creciendo ahora.

Lo que sí es verificable antes de matricularse es si la institución está acreditada, si el programa tiene acreditación propia cuando es obligatoria, y si hay empresas del sector que participan en el diseño del curriculum o tienen convenios de práctica activos. Esas tres señales son más confiables que cualquier proyección sobre el futuro del mercado laboral, que nadie puede predecir con certeza aunque todos lo intenten.

By Patricio Salas Arrue

Periodista especializado en temas educativos y de actualidad, Tengo más de 10 años trabajando como redactor para importantes medios digitales de Chile y Perú. Me apasiona escribir y explicar en palabras sencillas los temas más complejos.

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