Para una pequeña empresa, vender más no siempre significa tener más dinero disponible.
Una pyme puede conseguir nuevos clientes, entregar sus productos o servicios y emitir sus facturas, pero si sus clientes pagan a 30, 60 o 90 días, tendrá que esperar para disponer de esos recursos. Mientras tanto, los gastos siguen: proveedores, sueldos, arriendo, impuestos y nuevas compras deben pagarse independientemente de cuándo se cobre.
En Chile existen más de 2 millones de microemprendedores, de acuerdo con la VIII Encuesta de Microemprendimiento (EME), elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Ministerio de Economía. Para muchos de ellos, conseguir financiamiento y contar con dinero disponible cuando lo necesitan sigue siendo un desafío que puede afectar tanto la continuidad como el crecimiento del negocio.
En este escenario, entender las alternativas disponibles para adelantar el cobro de las ventas puede ser una herramienta importante para emprendedores y pymes.
Cuando vender no significa cobrar
La diferencia entre una venta y el momento en que se recibe el dinero puede generar presión sobre las finanzas de una empresa.
Por ejemplo, una pyme que vende $5 millones y emite una factura con vencimiento a 60 días sabe que ese dinero llegará, pero durante esos dos meses no puede utilizarlo para financiar una nueva compra, pagar a un proveedor o responder a un nuevo proyecto.
Esto puede convertirse en un problema especialmente cuando la empresa está creciendo. Más ventas pueden significar también más gastos antes de recibir los pagos.
Por eso, además de mirar cuánto vende un negocio, es importante saber cuánto tiene pendiente de cobro y qué alternativas existen para disponer de esos recursos antes de su vencimiento.
Factoring: una alternativa para anticipar el cobro
Una de esas alternativas es el factoring, que permite anticipar el pago de una factura ya emitida, de acuerdo con las condiciones de cada operación.
En lugar de esperar hasta la fecha acordada con el cliente, una empresa puede solicitar un anticipo y disponer antes de una parte de los recursos asociados a esa factura.
“En general, quienes llegan hasta nosotros son pymes que no tienen muchas alternativas de financiamiento, entonces sentimos que de verdad los ayudamos. El factoring, en simples palabras, es anticipar tu cuenta por cobrar”, explica Christian Real, CEO de Chita.
Para una pyme, esta opción puede significar contar con mayor flexibilidad para enfrentar gastos, financiar nuevas compras o aprovechar oportunidades sin tener que esperar necesariamente el pago de sus clientes.
Sin embargo, antes de tomar una decisión, hay dos preguntas fundamentales: ¿cuánto puedo anticipar y cuánto me costará?
Una calculadora para tomar decisiones con información
Responder esas preguntas no siempre es sencillo. Las condiciones de cada operación pueden variar, por lo que conocer de antemano cuánto dinero se puede recibir y cuál será el costo permite evaluar mejor si anticipar una factura es conveniente para el negocio.
Con ese objetivo, Chita desarrolló un simulador gratuito de factoring, pensado para que emprendedores y pymes puedan hacer este cálculo de manera rápida y transparente.
La herramienta permite ingresar los datos de las facturas que se quieren anticipar y obtener una estimación de cuánto dinero se podría recibir y cuál sería el costo real de la operación.
Conocer tus opciones también es parte de gestionar tu negocio
Para un emprendedor, tener claridad sobre sus ingresos futuros y sus necesidades de dinero puede ser tan importante como aumentar las ventas.
Una factura por cobrar representa dinero que llegará, pero conocer cuánto podrías disponer antes y cuál sería el costo de hacerlo permite planificar con mayor información.
El factoring no tiene por qué ser una solución de emergencia. Para algunas empresas puede convertirse en una herramienta más dentro de su gestión financiera, especialmente cuando existe una diferencia importante entre el momento de vender y el de cobrar.
Por eso, antes de decidir, lo primero es conocer las alternativas.