¿Vender mucho equivale a tener dinero? No, y para que se entienda, hay que explicar la razón: desde el momento en el que una empresa emite una factura, activa la obligación de pagar los impuestos ante el fisco sin importar cuándo recibirá el pago de su cliente.
Si tú, por ejemplo, vendes a crédito (a 30, 60 o 90 días), quizá vas a encontrarte en la complicada posición de pagar el IVA o los impuestos sobre la renta con recursos propios, adelantando dinero que aún no has cobrado… Y esto, de hecho, llega a ser la causa principal de que negocios a los que parece que les va bien terminen con poco efectivo para operar.
Como las obligaciones fiscales no piensan esperar a que tus clientes decidan pagar, es hora de que armes un plan de respaldo que te salve de enfrentar multas. Si quieres saber qué vías tienes a tu alcance, continúa leyendo los siguientes párrafos.

¿Cómo anticipar tus cobros para cumplir con las obligaciones del mes?
Financiar los impuestos mensuales a través de la caja chica, o bien, postergar otros pagos a proveedores, genera un círculo vicioso que puede debilitar la posición de una empresa, a menos que se elija romper el ciclo y convertir las cuentas por cobrar en dinero disponible e inmediato.
Plataformas como Xepelin lo hacen posible al permitir adelantar el pago de las facturas pendientes; es decir, en lugar de esperar meses para recibir lo que te deben, obtienes la liquidez necesaria para cubrir el Formulario 29 y mantener tus cuentas tributarias al día, de tal modo que no tengas que tocar el capital de trabajo destinado a sueldos o insumos.
A destacar, es que para que dicha solución sea rentable, es fundamental hacer los cálculos pertinentes, por lo cual se recomienda usar un simulador de factoring que ayude a calcular cuánto dinero obtendrás y cuál será el costo de la operación; así decidirás qué facturas ceder.
Sobre los impuestos anuales, ¿conviene descapitalizarte para pagarlos de golpe?
Las PyMEs que no se previenen con meses de antelación y asumen el pago como un desembolso brusco en abril, drenan las reservas acumuladas, quedándose vulnerables ante cualquier fluctuación del mercado o caída en las ventas.
Como parte de una planificación tributaria inteligente, está la opción de recurrir a un financiamiento gracias al cual se pueda distribuir el peso del pago anual en cuotas a lo largo del tiempo, mientras la empresa continúa produciendo y creciendo.
No obstante, nuevamente insistimos en que, antes de aceptar un compromiso de este tipo, lo ideal es evaluar la capacidad de endeudamiento; por ejemplo, un simulador de crédito es un gran apoyo para modelar distintos escenarios de pago, visualizando cómo cada cuota afectará el presupuesto mensual futuro y, así, elijas una alternativa que se ajuste a tu ritmo de ingresos.

¿Sabes cuánto le cuesta a tu empresa no planificar sus impuestos?
El sistema tributario aplica reajustes, intereses y multas capaces de incrementar la deuda de manera exponencial en cuestión de meses, provocando que tu problema de liquidez se vuelva grave; además, hay que considerar que el impacto más perjudicial no siempre es el monetario, sino el deterioro del perfil de riesgo de la empresa ante el ecosistema comercial.
La morosidad ante la Tesorería funciona como una señal de alerta roja para la banca tradicional; restringe el acceso a futuras líneas de financiamiento y, en el peor de los casos, dispara las condiciones de tasa justo cuando la compañía necesita apoyo externo.
Es un efecto dominó que igualmente alcanza a los proveedores, quienes, al percibir inestabilidad, pueden cortar los créditos comerciales, así como exigir pagos al contado y asfixiar la operación. Al final, la gerencia pierde tiempo y energía apagando incendios legales y negociando prórrogas, no ideando una estrategia orientada a su beneficio inmediato.
Haz del orden tributario tu ventaja competitiva
Esfuérzate en mantener una conducta tributaria impecable porque esa es la credencial perfecta de solvencia en la actualidad: una empresa que sistematiza sus pagos al fisco demuestra control sobre sus flujos y proyecta una imagen de estabilidad que le abre las puertas a mejores condiciones de negociación con la banca y proveedores.
Asimismo, la tranquilidad de operar con las obligaciones al día libera al personal y a ti a partir de una táctica de pago que proteja el patrimonio y le dé al negocio la certeza de seguir siendo dueño de su destino.